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Cabo San Roque: hazlo tú mismo (estilo mediterráneo)

Víctor Lenore
Fotografía Luis Asín

En la música popular española abundan las propuestas estereotipadas, previsibles, hechas con el piloto automático. Por eso resulta refrescante la aparición de proyectos como Cabo San Roque que, partiendo de la música mediterránea, recogen elementos y actitudes de aquí y allá sin apuntarse a ninguna tribu. Mezclan mucho, sí, pero lo suyo no es el típico mestizaje light para radiofórmulas. Cabo San Roque es un colectivo artesanal, modesto, en plan «buscarse la vida», como ellos mismos explican. Y hasta se fabrican sus propios instrumentos.

El punto de partida es la inquietud. «Estamos siempre con historias nuevas. Tenemos un local de ensayo que también es taller y estudio de grabación. Siempre hay actividad. Por ahora no estamos preparando un nuevo disco porque estamos disfrutando de éste, que nos gusta mucho como ha quedado. Tiene más fuerza que el primero», afirma Ramón Garriga, miembro de Cabo San Roque.

Su primer disco fue Cabo San Roque.(2003). El segundo se llama França Xica (2005) y su título hace referencia al local que mencionaba Garriga, situado en el Barrio de Poble Sec, en Barcelona, junto a Montjuïc. Como allí se instalaron muchos inmigrantes franceses a finales de los años veinte, la zona se quedó con lo de «Pequeña Francia». En ese espacio autogestionado el grupo ensaya sus canciones, ensambla instrumentos de su invención y diseña sus actuaciones. Cabo San Roque no entran en los grandes circuitos musicales, pero rehuyen el victimismo: «Nos va bien. Hemos tocado en el Teatro Nacional de Catalunya, en el Razzmatazz, en La Paloma y ahora en el Círculo de Bellas Artes. Hemos tenido la suerte de que se nos abren las puertas de teatros más institucionales, no como a los grupos de rock».

ESPÍRITU DE GRUPO

En su método de funcionamiento, lo colectivo prima sobre lo individual. «Somos ocho: siete y un técnico de sonido. Él es parte esencial del grupo porque consigue que todo esto no sea una pura anécdota. En los conciertos tiene mucho trabajo porque cada uno tocamos los instrumentos a nuestra manera. Además, nos los cambiamos a menudo. Nuestro técnico también compone». Van poco a poco, pero el siguiente paso es crecer fuera de España: «Estamos mirando hacia Francia. No es fácil porque nosotros mismos llevamos todo el trabajo de management, así que será cuestión de contactar con quien nos pueda abrir la puerta por allá. Tampoco tenemos contable. En Cabo no tenemos ninguna pinta de punkis pero hay cosas que, depende de cómo las mires, pueden ser bastante punk».

TODOS SOMOS RECICLADOS

El grupo llama la atención por construir instrumentos nuevos partiendo del reciclado de piezas. Pero el concepto de reciclaje también se aplica al aprendizaje: «Fui batería en varios grupos. Soy un reciclado del rock y de la batería. Cuando toco unos teclados me siento genial. En el grupo hay reciclados del Conservatorio y les pasa un poco lo mismo. Cuando empezamos con Cabo era una liberación: ese no tener que hacer perfecta la ejecución de la partitura y poder dejarte llevar. Eso es necesario. Por eso también nos intercambiamos todos los instrumentos; todos lo tocamos todo».

ENTRE PROFESIONALES Y AMATEURS

Cabo San Roque son un grupo distinto. Ni profesionales ni amateurs, sino todo lo contrario. «Cuatro miembros tienen trabajo con nómina y otros cuatro nos dedicamos a la música, estamos metidos en varios asuntos, proyectos paralelos. De los profesionales, hay dos arquitectos, un diseñador industrial y una geóloga. Ellos están muy tranquilos con su carrera y la complementan con Cabo. Cuando hay expediciones por ahí, se lo montan como pueden. Por ahora nos ha funcionado muy bien. Hemos llegado a tener hasta cuatro conciertos a la semana por Cataluña».

COMPARACIONES

Las dos más frecuentes han sido con Nacho Mastretta y con Pascal Comelade. «Ninguno de los dos está muy alejado de nosotros. Hay otra cosa que nos suelen decir y que no veo para nada, que son las similitudes con Les Luthiers. Pascal en parte sí, pero es que en cuanto empiezas a tocar un piano de juguete ya te comparan con él. De Mastretta también hay algo, como algunos momentos de nuestras canciones que recuerdan escenas de películas. Nunca hemos decidido de manera premeditada seguir determinadas influencias. De hecho, hemos descubierto un montón de música porque nos han dicho “os parecéis a tal” y entonces, claro, te pones a escucharlos. Por este método me llegaron Pascal Comelade, Yann Tiersen, Vinicio Capossela o Pierre Bastien y sus elaboraciones con mecanos».

ESCENA CATALANA

Algunos periodistas están hablando ya de una nueva escena catalana. «Dicen que estaríamos nosotros, Comelade, la Orquesta Fireluche y Don Simón & Telefunken. Cabo San Roque quizá está dos pasos por delante de Don Simón & Telefunken, llevamos más tiempo y llenamos donde tocamos. Se podría decir que Don Simón se acerca a la parte más freak de Cabo; son dos tíos muy divertidos. Lo de la nueva escena es más que nada una etiqueta periodística. Lo cierto es que no hay diálogo entre estas bandas».

ACORDES Y DESACUERDOS

Así funcionan por dentro: «No somos amigos desde hace mucho, no salimos juntos por Barcelona, ni vamos a conciertos juntos, cada uno tiene su vidilla montada con su gente y el nexo es Cabo San Roque. Ese es el filtro. Cuando entras en el local todo cambia. Está lleno de cachivaches, gente tocando algo, van pasando cosas. Decidimos todo por mayorías absolutas y radicales. Son consejos de tribu de ocho personas. Si hay una voz discordante, se habla y se habla. No trabajamos científicamente. No usamos fórmulas de juntar esto con lo otro. Lo que sí nos ha pasado alguna vez es que empiezas a tocar, te sale algo genial y luego no sabes cómo repetirlo».

PRIMER CONCIERTO

«Fuimos cuatro y fue con motivo del cumpleaños de un miembro del grupo. En realidad fue más un happenning que un concierto. Todavía no nos llamábamos Cabo San Roque. En el cumple pasamos una papeleta para que la gente escogiese el nombre y luego votar. Fue fatal… los colegas estaban de fiesta y nadie se lo tomaba en serio. Nuestro primer concierto como Cabo fue en Vic, en el vestíbulo de una sala. Fue estupendo. Supongo que si lo escuchase ahora me daría una vergüenza tremenda. De esto hará cinco años y hubo un montón de gente. Desde el principio nos han pasado cosas muy buenas. En el tercer concierto ya estábamos teloneando a Tonino Carotone y en seguida nos empezaron a salir más conciertos. La verdad es que hace tiempo que teníamos la intuición de que la historia iba a funcionar. Al principio todo era muy precario; ahora ya hemos aprendido a jugar con la precariedad. Hace tres años en un bar dimos un concierto donde se nos cayeron las teclas de un instrumento».

BARCELONA VACÍA

«La ciudad está vendiendo fachada y va perdiendo contenido. Se va notando cada vez más y da mucha lástima. No resulta muy cómodo ser músico en Barcelona. Está triunfando una estética comercial y superficial, que a mí personalmente no me interesa nada. Me da rabia que se pierdan contenidos. La noche, que normalmente es el momento en el que pasan cosas, se ha acabado. Está todo muy vacío, están cerrando salas como L’Espai, La Boite o el Magic y a las cuatro de la mañana ya no encuentras un bar abierto. Nosotros tocamos en todo tipo de sitios, desde salas comerciales hasta centros sociales ocupados, como en Hospitalet o en la Hamsa, que era una casa ocupada de Barcelona que ya han cerrado. Nos gusta mucho que nos contraten pero también nos gusta hacer conciertos “patilleros”, de esos de “los hago porque quiero”. En Barcelona, si estás montado en el dólar, vives fantásticamente y tienes toda la cultura a tu alcance pero, si no, tienes que ser un experto en revistas gratuitas fashion y en guías del ocio. Teatros hay bastante en la ciudad pero a mí hace tiempo que un texto teatral no me llama la atención».

INSTRUMENTOS INVENTADOS

Podríamos describir unos cuantos de los instrumentos que inventa Cabo San Roque pero, si de verdad les interesa lo que vamos a contarles, lo mejor que pueden hacer es pasarse por www.cabosanroque.com y echar un vistazo a la sección «instrumentos», con fotos y texto explicativo. Contrabajos hechos con maletas, laúdes con latas, trombones con duchas y decenas de ideas más. «Llegó un momento en que Cabo San Roque no podía asumir el coste de los instrumentos, así que hicimos estas pequeñas piezas de artesanía. Basamos la construcción de instrumentos en el método ensayo-error que, claro, lleva muchas horas de trabajo. Cuando ves que las probabilidades de éxito son altas a lo mejor salen tres instrumentos de la misma familia. Utilizamos cosas que encontramos por ahí aunque, si necesitamos algo, lo compramos: no es que seamos unos fanáticos de “no podemos utilizar nada profesional”. Vamos trabajando sin prejuicios de ese tipo. No somos para nada ecologistas radicales. Se trata, más bien, de buscarse la vida».

Por supuesto, no es tarea fácil: «Cuesta, pero terminan saliendo. Incluso hemos hecho los pianos. Hay muchos que se quedan en el taller. Los que llevamos en directo son los más resistentes. Algunos se quedan en el camino porque ves que en el segundo concierto ya resulta difícil afinarlos. También hemos recabado opiniones de profesionales que prueban los instrumentos, por ejemplo, los contrabajos. Tenemos un saxo de PVC que da unos bajos muy bonitos. Los de la sección de vientos de Tonino Carotone fliparon y los querían probar».